“Un poeta debe morir a veces, la palabra son las huellas del alma”- entrevista a Juan Manuel Piñeiro

“Un poeta debe morir a veces, la palabra son las huellas del alma”

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Llego tarde a la entrevista y mis días angustiosos como siempre son pura ansiedad y nervios, bronca que esconde frustración, ando perdido por la calle y la mano de Juan como una brújula me trae de nuevo a un refugio de fuego a leña.

Entrevistando a mi amigo Juan Manuel Piñeiro- poeta, joven, estudiante de sociología,   defensor y difusor de la poesía y la contracultura, co-fundador de La Cosa Maldita, falso español de natural impostación- es que encuentro la verdad en una de sus manifestaciones,desde los chistes propios de nuestra juventud y caras cómplices propias del “joder”, hasta su risa adrenalínica cuando habla de Racing o su seriedad cuando de Poesía y la Verdad se trata (no hay otra forma que hablar con Juan que en mayúsculas respecto a esos temas y humanidades). En el transcurso de la entrevista nos encontramos en recovecos del alma y el vacío, en los cuales también nos perdimos por nuestras propias inquietudes que nos dejan migajas de pan que comemos y que aumentan  nuestra hambre para así luego encontrarnos en como él dice “las trincheras de las guerras del alma”, y combatir con nuestras sensaciones y humanidades en el acto de tomar un café   reencontrando la magia que  olvidamos en el mundo contemporáneo, al menos yo, no así él. Por momentos cuando recita,  la poesía lo posee (así como el juego de palabras, acaso poiesis), justamente ese poseso hace (a)parecer a un Machado, Lorca, Quevedo que se manifiesta tras su voz impostadamente sentida, verdadera y poética, de la escuela de Alfredo Alcón y los grandes hombres que aún viven en él. La entrevista es totalmente imparcial, subjetiva y llena de todo el cariño que representa el escritor,  amigo y sobre todo excelente persona Juan Manuel Piñeiro. En las “Las guerras del alma”  todo está permitido, y todo debe decirse, no hay lugar para la mentira, sino para el ser.

-¿Hace cuantos años que escribís?

De los 14 años escribo seriamente, y cuando me refiero a serio, quiere decir con una inquietud profunda por descubrir alguna verdad.

– Poco  tiempo atrás leí un texto de Lyotard en el cual me puedo basar para preguntar, porque yo podría preguntarte “¿Qué es escribir?” pero que implica dar por supuesto la existencia de la escritura, pero el  porque cuestiona ese existir, entonces yo te pregunto ¿Por qué escribir? ¿ Por qué escribís vos? 

¿ Por qué escribir? ¿ Por qué escribo yo? No sé si hay tanta diferencia entre escritores, entre el motivo que los insta a escribir frente a una hoja en blanco, creo que es todo parte de una pregunta, del porque. Y creo que el trabajo de un escritor es superar esas preguntas, el contestarlas. La primer pregunta con la cual se  inicia un texto debe  preguntar por la palidez de una hoja, ¿por qué está blanca la hoja?, y al escribir ya con la primer pregunta sale la respuesta. No me olvido nunca aquella vez que mi maestro Zito Lema, me presentó otro poeta que conocí gracias a él, Jacobo Fijman quién decía que “Que aquel que se hace las preguntas ya conoce las respuestas”. Es muy difícil siendo tan joven preguntarte algo de lo que ya sabes la respuesta a esa edad, pero uno escribe porque necesita estar vivo, demostrar que está vivo no sólo uno mismo, sino también el otro, porque la escritura conecta a los pueblos, las historias, los lazos familiares y los lazos de pasión. Se escribe porque se busca trascender, no por la gloria o la fama, sino por la humanidad, y se lo hace desde el rescate del alma. Hoy, más que nunca, la palabra se necesita defender por una cuestión  fundamental que lleva a todo lo que es la cultura -a la mal llamada cultura- a verse afectada con todas estas propagandas, con todos estos canales de información que desinforman a la gente.

-Si la hoja es palidez, está cerca de agonizar, de la muerte, ¿ La palabra llegaría para llenarla de vida?

Escribir es vida, la vida es palabra, la palabra es vida.Los libros no deben quedar encasillados en la bibliotecas, eso es la muerte, agonizan. Otra de las cosas que no me olvido de Vicente (Zito Lema) fue cuando hablo sobre Sócrates, que nunca había escrito un libro en su vida, porque decía que escribir implicaba el terminar un pensamiento, en matarlo, la imposibilidad de seguirlo, yo pienso que es necesario escribir para poder organizar el pensamiento, sin embargo la vida no está en ese escrito final sino en el entorno. El entorno es ese escritor que siempre revive la escritura. Se escribe porque es una forma de rebeldía ante la muerte.

– Juan Gelman decía que el poeta acepta la muerte y que por eso la puede enfrentar a los ojos. ¿Escribir poesía es una negación o rebeldía frente a la muerte?

El poeta acepta la muerte, el poeta sabe que la muerte sabe sobre su poder, lo que hace el poeta en sí, es quizás, gambetear un poco la sutileza firme de la muerte para poder quitarle la última palabra;esa idea está presente y la expreso en el libro (” Las guerra del alma”). La muerte es algo a lo que el hombre no puede escapar, a lo que siempre nos tenemos que enfrentar, y un poeta comprometido debe entender que la vida es algo más que temerle a la muerte.

–  La poesía no es entonces solamente la vitalidad, no es solamente nacer, vivir y morir. ¿Podemos entender la trascendencia en ese sentido?

Sí, así es. La poesía no cumple un ciclo.

– ¿Qué significa Vicente Zito Lema en tu vida?

Vicente significa ya algo demasiado grande, para mí es mi maestro, aquel que a los 16 años tuve la suerte de conocer y dijo algo muy interesante alguna vez sobre los maestros, dijo que “El maestro no es aquel que te enseña cual es el camino, sino aquel que te ayuda a caminarlo, pero con tus propios pasos, no con los que el propio maestro da y construye su mapa” y eso es Vicente. Puedo estar o no en desacuerdo con todos sus pensamientos, puedo admirarlo, pero sé que mi camino es propio, autónomo, y debo seguirlo con mis propios ojos, y no intentar verlo con los suyos, me ha marcado definitivamente, es una persona a la cual le tengo un enorme cariño y respeto, agradezco su participación en el libro escribiendo el prólogo y esas hermosas palabras. Es una persona que para siempre marcó mi rumbo, mi sensibilidad y jamás será olvidado, siempre le voy a estar agradecido y disfruto de cada momento que me toca compartir con él. Es un amigo, también es un padre y un maestro.

– Adentrándonos en el libro, es casi inevitable preguntarte: ¿Por qué “Las guerras del alma”?

 Fueron varios años en los que yo pensé en publicar un libro con poemas, y han pasado varios nombres los cuales no recuerdo mucho. Ha quedado “Las guerras del alma” y fue definitivo. Tiene que ver intrínsecamente con todos los textos, no con los textos separados en sí, las guerras del alma representa para mí, la lucha interna que enfrenta el hombre por su transitar su camino y llegar a alguna verdad, o enfrentarse a alguna falsedad del mundo. Indudablemente, el hombre está lleno de contradicciones en está dialéctica tormentosa que es la vida, pero que siempre nos da tiempo para poder disfrutarla. Es una intención de dar cuenta que las contradicciones y los obstáculos no tienen que frenar al hombre sino que tienen que ser una motivación para superarlos y progesar hacía una futuro mejor, indudablemente, las guerras del alma habla de todo ese camino, esas grietas el hombre pasa, pasó y pasará historicamente pero que debe superarlas, de la contradicción algo debe salir, algo bueno, fuerte, si tiene fe, si sigue caminando más allá de todas las dudas y miedos. Un hombre es eso, tiene dudas, tiene miedos, alguna que otra o mínimas certezas, sin embargo en ese interrogarse, en esa nebulosa si realmente está dispuesto encontrara una luz una respuesta.

-Y en esa lucha contra su propia naturaleza, contra su mundo que construye y deshace, ¿es esta idea tuya de que “un poeta a veces tiene que morir”?

A veces un poeta debe morir, obviamente que no hablaba en ese texto de una muerte física sino al alma, la muerte espiritual, la única gran derrota posiblemente sea el abandono de uno mismo en pensar que se puede lograr algo desde la quietud absoluta, el hombre nace históricamente con la lucha, tiene que luchar contra el mar o con los cambios climáticos, el hombre lucha y como el agua, sino lucha se estanca, se pudre, la metáfora de un hombre que se estanca, se pudre, de un agua que se queda quieta, un agua que fluye por el contrario, es un agua que aún está oxigenada y que tiene fuerzas para vivir. O como dijo Guevara( El Che) sino me confundo “Si el futuro es de lucha, el presente es nuestro”. Las derrotas habrá que verlas, analizarlas y admitirlas pero nunca volverlas definitivas.

– Pienso que si se plantean en tu libro múltiples muertes y nacimientos, hay latente, o manifiesta quizá, una idea de renacer de un alma, hacerse más fuerte.Me hace acordar a esa idea de Vicente( Zito Lema) de que se puede pecar de ignorante por no conocer pero no de inocente, ya quizá después de unas cuantas muertas ya no se puede ser tan inocente.

 Si estoy de acuerdo, por eso un poema mío dice “la pérdida de la ausencia nos encuentra en el mundo desnudos con un deber ser imposible, salimos de nuestra gruta, nuestro refugio”, esa idea de perder la inocencia y enfrentar el mundo, ese es el deber del poeta, enfrentarse al mundo.

– El primer poema al leerlo lo entendía y sentía que lo escribiste como un manifiesto propio, tuyo, a donde querés llegar.

Sí, ese libro tiene varios pasajes en los que me hablo a mí mismo fuerte y críticamente, un pensador debe ser crítico si quiere influir en la realidad para mejor, para mejorarla, es una manifiesto propio de lo que tengo que hacer y entender que por más miedos que tenga, que son muchos, no puedo abandonar, si ya he echado a andar no hay tiempo para frenarme.

– Es un libro que condensa, hay muchas poesías y muchas imágenes que mueven la piel, desclasificar el alma por ejemplo, sacarla del archivero y exhibirla.

 Es que como decíamos el alma está en un momento complicado porque se la quiere ocultar pero ella no va a desaparecer y no es algo que permitimos, y hay una juventud que la está rescatando porque más que no se muestre en la televisión o en los medios dominantes, está viva esa alma y tiene mucho para decir, hay muchas contradicciones, hay idas y vueltas, ideas confusas, ideas más claras, un estar construyendo continuamente en el camino, pero el alma está y hay que mostrarla y hay que defenderla, porque es nuestra.

– Cuando uno vuelca un poema en la hoja por primera vez y creo que está en el libro esbozado, ¿ es inocente ese primer vuelco?. Pienso que no es algo que uno controla en ese primer momento que escribe.

 Entre la ignorancia y la inocencia, me declaró un gran ignorante, de eso no cabe duda, desde Sócrates con “Solo sé que no se nada” hasta Chaplin que en Candilejas dijo que “No vivimos más que para ser aficionados”, con lo cual me declaro un gran ignorante en este mundo, pero un gran curioso para poder descubrir grandes cosas. En la cuestión de inocencia creo que la pasión no es inocente sino que responde a lo más profundo del alma, el camino del poeta es escribir el alma, y no lo podrá logra con displicencia, no creo con Vicente (Zito Lema)  y en esto me contradigo ” qué la palabra es el alma”, porque en realidad el alma esta viva y no creo en la inocencia del primer pulso, de la primer palabra, creo quizás que ese primer trabajo debe ser analizado y re-analizado, pero no creo que en la pasión haya inocencia. En ese primer borrador quizás está la muestra más clara del alma.

– Inclusive en esos termines que yo lo planteé quizás es hasta subestimar la pasión al decir, y hago mea culpa, de que es inocente ¿no?. Subestima esa idea el juego entre pasión-razón.

 Yo creo que la razón es más inocente que la pasión aunque suene contradictorio, la pasión nosotros la sabemos porque la sentimos, nos lleva a lograr cosas inimaginables. No tiene que dominar una a la otra, en esto quizá me mantengo en una teoría más aristotélica de un equilibrio. Aunque quien me conoce sabe que echo a andar más veces la pasión que sobre la razón (risas), no solo la música o la poesía, también mi amor conocido por Racing que comparto con Vicente (risas).

-Yendo ahora un poco hacía los poemas, está idea que me intriga y posee que la refleja el poeta Pablo Ayala en la contratapa de que “un poema nace adentro de otro”, y de la que voz das cuenta también en el libro, aunque el escribir vos decís es una forma de ordenar los pensamientos, no necesariamente es matar ese pensamiento, sublimarlo, sino que hay una correlación.

La muerte de un poema es tirarlo para siempre, cuando deja de ser leído, no antes, y hay distintos tipos de poemas, hay quién escribe la poesía clásica y que a través de la lectura puede despertar ese embrión por escribir un poema. Yo no concibo la poesía como un formato, como simplemente el poema escrito, creo que los lectores pueden hacer poesía mientras leen, no analizo la poesía como una cuestión formal, sino con la vida como un movimiento musical se recrea en el alma, la palabra es una huella dentro del alma , la poesía ocurre dentro del alma, por eso la defiendo, la defendemos con vos también y es algo que no nos pueden robar nunca.

– ¿Cómo se descubren las cosas del mundo? porqué uno no va gritando por la calle que es poeta pero hay momentos que por ejemplo estoy esperando el colectivo o miro a alguien a los ojos, y hay un motor que arranca, que vos lo describís con lágrimas, “el mundo se revela con lágrimas”, yo pienso en este juego de que uno no siente las mejillas hasta que vuelve a llorar o recibe una caricia, cosas que uno olvida y vuelven como esas “huellas del alma” que vos decís: un beso, llorar, que la lluvia te moje. Un reencuentro con el mundo

 Lamentablemente y esto es una debilidad humana,”no hay verdad sin dolor”, “no hay verdad sin el desarreglo del alma” que ya lo dijo Rimbaud, gran poeta maldito francés, un poeta para llegar a la visión exacta debe desarreglar todos sus sentidos e indudablemente en ese proceso ocurre sufrimiento, el poeta debe lidiar con el sentimiento y no vivir en la melancolía o la depresión, sino utilizarlo para la creación, pero aquel que busca la verdad debe saber que en el camino encontrará la vieja madre partera: el dolor. Sin embargo el poeta es aquel que puede hacer del dolor una flor impenetrable, una flor roja en un desierto blanco, ese es el poeta y ese es el arte.

– Zito Lema alguna vez dijo siguiendo a Kierkegaard que uno es afortunado cuando tiene angustia, si puede convertirla en potencia en el sentido aristotélico, es inclusive hasta una bendición. 

Comparto esa idea de que el hombre sin sufrimiento no puede conocer, conocerse a sí mismo, un hombre que sufre es un hombre consciente, pero no hay que ahondar más en el dolor que lo que el dolor ahonda en uno mismo y es que de ello se debe crear nunca guardárselo como  un cofre con un candado, del dolor crear vida. Y eso es indudable, no es que uno busca el dolor, está y lo escribo, y uno se enfrenta para buscar vida, no para buscar dolor, uno no vive para buscar dolor.

– Bueno ahora te voy a preguntar por un poema que me gustó mucho “Cantata sobre escombros”, que me impactó más que nada por la técnica, y para ahondar un poco también en esa forma de escritura es que te iba a preguntar, y cuando iba armando la entrevista  pensaba en la muerte del poema cuando este se termina de saturar pero obviamente vos lo rebatiste, y claramente lo que veo es una dialéctica negativa en tus poemas donde se ve un otro, un juego con un otro, es decir, siempre vas a creer un otro, pero no sos vos hablando del otro, es el otro que te interpela constantemente.

 Es indudable la aparición de un otro que es yo mismo, está cuestión de que uno se hace con el otro y el otro con uno mismo, es lo que a mí me gusta llamar “unocidad” (juego de palabras con unicidad y uno mismo), lo tengo pensado pero aún no escrito, que si bien está muy tratado el tema sin embargo veo que en el otro está toda la posibilidad del uno, del uno mismo, con lo cual es inevitable que lo que le pase al otro le pase a uno y viceversa,es una manera de entender el universo que se interrelaciona, algo ordenado en el caos. Hay una dialéctica constitutiva con el otro, y sin el otro no habría uno mismo, todo lo que me pasó me pasó porque hubo un otro, una interpelación continua. Y hay quienes más o menos en el devenir influyen en mi existencia o en la construcción de mi pensamiento y mis sentimientos, y en aquel libro es indudable que está presente, mi poesía no se puede entender por mi mismo, sino por el otro, el otro es el que me da las palabras, yo simplemente soy el que intenta humildemente expresarlas sin perder la magia en esa traducción.

 No podría evitar reflexionar cuando seguía viendo la dialéctica por todos lados en la negatividad en Hegel, no en negar al otro porque sería cruel sino en cuando yo me niego para incorporar al otro, incorporarlo luego de haberme afirmado en primera instancia por lejos de los demás para llegar a una diferenciación integradora que crea algo nuevo. Y el problema de la dialéctica mal entendida es esta idea de síntesis como un resumen y no como alguno nuevo que se crea. Y de hecho no es una dialéctica “cristiana” en el sentido de un final de redención sino que deja lugar a un final roto.

 Es que la dialéctica uno nunca la termina de formar, la dialéctica es movimiento, la sintesis es un cambio que es movimiento, hay dialéctica porque hay vida. El otro con el uno,se conjuga al mismo tiempo nuestro existir. 

 -Hay una reflexión de Zizek, de que el poeta puede escribir solamente cosificando al otro, atribuyéndole propiedades y estableciéndolo como un ser de ese instante, matándolo de alguna manera.

Si él cree que eso es así, es porque nunca hizo una poesía, el desarreglo del alma, del arte, un conjunto de sensaciones, un volcán que nunca podría confundirse con el fin de un hombre, lo que está escrito no refleja, y un poeta no puede petrificar a alguien, un poema es una fotografía pero nace en otro.

-Igual la reflexión creo que venía más que nada por lo que decía Barthes de que creamos un escenario para el otro y que salir de esa pureza nos angustia.¿ Igualmente la poesía permite liberarse de ese lugar no?

Sí, la poesía es una continuidad que se puede interpretar de mil maneras, no termina en el escrito, y así mil formas de escribir.

– La trascendencia en tanto vida y especie hay imágenes que creo que reflejan eso, la gaviota muerta de hambre que cae en el mar y el sol sangrando, ¿cómo se puede ser poeta en la cotidianeidad?

Simplemente tomarse 10 segundos, 3 minutos, es pararse y ver como se mueve el mundo, con tu cuerpo, con las hojas o los árboles, mirar como cantan los pájaros, como hablan las personas, como caminan, como se visten los edificios, el olvido, la gente, todo el tiempo, como manifiestan todas las existencias del mundo, creo que es más difícil no ser poeta que serlo por una cuestión de necesidad de decir miren lo que pasa sin embargo estoy vivo y estás vivo y podemos seguir con la vida. Es parar el mundo y entender que nos llevan a ese lugar que nos corresponde, es para salir de ese mundo falso que denunciábamos en Sol de Noche, revista que tuve la suerte de trabajar, la mentira y el olvido es el lugar de la nada, no nos llevan al lugar del hombre, un poeta también es un militante, también es esa señora que trabaja para darle de comer a sus hijos, un poeta es quién se revela ante la marginalidad, que se rebela todo el tiempo, que se rebela. Para vivir el mundo se necesita la rebeldía, sino recorres el camino con la vaca al matadero, al matadero del alma. 

-Juan Gelmán dice que “la palabra reinventa su vacío cada vez y nunca cierra la herida que produjo. Y que la herida hiere a la hieridora y entonces el vació es tiempo, viaje del ser en lo no sido” y Niklas Luhmman que hay posibilidad que las cosas no pasen, que que pasen, con lo cual uno debería agradecer por existir. Y la palabra que hiere el espacio en Gelmán y vos que decís que surge la palabra entre el vacío de Dios y la existencia.

 Claramente no puedo comaprarme con Gelmán, y me hubiese encantado conocerlo, y Vicente (Zito Lema) dice unas mentiras hermosas en el prólogo de que le hago recordar a él y agradezco sus hermosas palabras. El trabajo del poeta está en poder hacer la hermenéutica de ese milagro que es la vida entre las condiciones que decías de Luhmann, y todo lo que conlleva la vida con sus propios milagros, el hombre puede volver a la utopía, nadie puede ser ladrón de nuestros sueños, somos los creadores de este mundo. Hay gente que hace su vida desde el dolor y aún sigue sangrando.

– Hablaste de Utopía que decanta inevitablemente en Revolución. Walter Benjamin la planteada la revolución como un corte a esa falsedad de todo,un instante decís vos,una revolución como instante decís, pienso en algo que deja de golpe de ser y pasa a ser otra cosa.

 Sí, es una como una tuerca incrustada en la máquina que hace que sigan desarrollándose los engranajes que hacen a la misma máquina, la revolución llevará a un corte no a un progreso, una revolución es un cambio. La gran apuesta no sé si es la revolución , sino que pasa después, es históricamente nuestro problema, como perpetuar, defender, no se trata de poner una cabeza por otra.

 -Bueno y quería cerrar  preguntándote por el poema “Risa de melancolía”, te pregunto casi como una cuestión personal, porque me fascina esa mueca irónica en el dolor que está en el tango, en los libros, cuentos que esconde un dolor inmenso. 

¿Cómo llegaste a ese poema?

 Fue un instante de mi tiempo escrito con un dolor especial, no de un estado depresivo sino al sentirme solo que se asemeja a la sociedad, era un poema que necesitaba escribirlo y así combatía esa soledad, en la palabra hay una compañía fuerte, una forma de ironizar ese sentimiento. Una mujer que no nos ama. No es afinado porque es el dolor que desafina, una desafinada belleza.

   

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