Los No-Lugares

¿En qué medida hay que hacerse cargo de las cosas? Quiero decir, una idea, un comentario, una opinión, todo tiene un lugar de procedencia (no me refiero a un origen), y sin embargo lo apropiamos como si siempre hubiese sido nuestro, como si lo conociéramos de toda la vida, rara vez  comentamos de donde vino, a veces por ignorancia, a veces por esa negación que es una especie de omisión voluntaria. Este podría ser un primer no lugar (primero porque en el desarrollo de este texto se me vislumbró así, no por ningún criterio claro), la procedencia de ideas, imágenes y demás cosas llegan con un algo y nos interpelan. Cuándo, cómo y dónde es bastante difuso, ya que al interpretarlo lo aprehendemos más que decir que nos influye, y eso que les decía que nos interpela (re)produce algún sentimiento o escalofrío (o ambos)  que aflora; el famoso “click” que no necesariamente es un “no sé qué”. Por honestidad intelectual y falsa modestia textual digo que esta idea es de Roland Barthes,  de que tenemos marcos de referencia más que influencias,  a mí eso me hizo click ( sí, así como acentúa usted la “í” cuando lo lee). Entonces me encuentro (no se trabe a continuación) con  que está esta tinta con estas palabras que leo como una idea firmada por Roland Barthes,  lo que yo me apropio de eso, y como aquí lo escribo; por jurisdicción son tres espacios diferentes: uno para la  idea, otro para mí y otro para el afuera donde lee usted. “No lugares” en tanto nadie los piensa o dice, es decir, se piensa la idea pero no el espacio donde se la piensa, o no se piensa el cómo se recibe eso que se recibe y que porción o cosa yo recibo, un detallismo espacial o la puerta del patio podríamos decir. No es que nadie lo haya pensado, ya lo dije, sino que yo supongo que en general sucede (no voy a decir “es así” por cuestiones obviamente de espacialidades, muchos lugares para recorrerlos todos, vió). Otro no lugar simultáneo que no es visto con el diario del Lunes (como el primero mencionado) podría ser cuando se ve una película, y reímos o puteamos eso que vemos y con lo que nos identificamos (o no) en cuanto lo afirmamos, negamos, comentamos,etc; esa es la forma en que usted querido amig@ puede identificar que se identifica. Estamos más afuera que adentro, como cuando el perro no quiere terminar de salir al patio, gran parte nuestra (no todo) está impulsada hacía esa imagen que moviliza las cosas por dentro, parte de ese cambalache que somos. Me siento vacío…¿Cuántas veces dijo eso, o dije, o dijimos, sentimos, charlamos, comentamos, lloramos? Y sí amig@, cuanto más usted se pierda en el afuera, más vacío y más lugar de negaciones, de “no(s)”, de “no lugares”, habrá  para que ese vacío devore cual pacman existencialista. Pero de verdad, ¿es un vacío? Yo creo que esa “nada” está bastante rellenita de angustias y crisis, llantos que surgen porque algo se rompe, es vacío en cuanto le decimos vacío pero bien que pesa como la humedad. Eso sí, en cuanto volvemos a tapar ese no lugar floreciente con concreto mundano, ya podemos construir (yo y  usted) nuestro (vuestro) hotel 5 estrellas hasta la próxima nueva crisis. Otro no lugar sería el de la espera, (no se vuelva a trabar) ¿usted está esperando que esto no sea un solo párrafo? Expectativas, ilusiones, frustraciones, hacía allí vamos, todo eso le regalo con este solo párrafo. ¿En qué medida hay que hacerse cargo de las cosas? ¿en qué receptáculo debería yo guardarlas según usted? Lo lamento pero ya no tengo lugar.

_DSC2769

Fotografía: Araceli Lagostena
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s