“Me parece que cuando uno escribe va en búsqueda de una verdad”

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Foto: Archivo/ Página 12

“No se muy bien a donde voy. Pero me parece que cuando uno escribe va en busca de una verdad”

Entrevista a Silvia Jurovietzsky

Por Martín Domínguez y Joaquín Rodríguez

Poeta, Licenciada en Letras. Da talleres literarios y clases de Teoría y Análisis Literario en La Carrera de Letras de la UBA.

En el año 2008 ganó el Premio del Fondo Nacional de Las Artes con su libro “Giribone 850”, también escribió “Panaderos”( 2007) y “Un guisante bajo el colchón”(2002).

 

Andamos entre las dos caras de una moneda, y no importa de qué lado caiga, sino cual

es el lado que finalmente vemos, qué lado elegimos, pero y ¿Qué pasa si fueran los dos

lados a la vez?

Lo virtual se opone muchas veces a lo real por suponerse “aparente”, o por no poseer una realidad “física”, a lo que entonces yo preguntaría ¿Qué realidad es física más allá de la que la física dice que es fisica? Otra acepción de lo virtual también es la de lo que existe más allá, en potencia, a lo lejos, y a veces entremezclado con lo universal también: virtualmente la humanidad se salvará o se destruirá, iré al supermercado o no, abriré mi cuerpo a nuevas heridas o a excesos que gozan (gozan ellos por lo lejos que están). Tenemos que hacer una entrevista a una determinada hora pautada bajo la constitución del tiempo, suponemos que es en la casa de Silvia Jurovietzky.

Llegamos tarde, no es su casa sino donde da sus talleres literarios, y la entrevista amena es una charla. ¿Qué es lo aparente? Resulta ser lo aparente lo que aparece y no la apariencia, y entonces estamos en este lugar amplio donde la biblioteca que no es la biblioteca de Silvia, resulta “si” virtualmente la biblioteca de Silvia para los talleres, aunque es parte de toda su biblioteca, por lo que no es su biblioteca más que aparentemente (¿apareciendo o aparentando?). También hay un calendario que indica un dia que no es (¿O si lo es en el calendario?) en el que Joaquín se queda atrapado. No es un problema, virtualmente estamos los tres tomando mate y charlando, haciendo una no-entrevista, en un no-dia, en una no-casa, en un no-lugar. Virtualmente, si.

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M: ¿Cómo te llevas con la lectura en los medios virtuales?

 

S: Más que nada por una cuestión de generación yo todavia no puedo soltar el papel. Si leo, leo en computadora estudios en general, pero si tengo que leer una novela, un libro de poemas no, no, no. No puedo. Yo se que tengo que reconvertirme (Risas)… pero… (Nos muestra un libro) Por ejemplo, esta es la publicación de la gente que participa acá en los talleres. Digo, es desparejo, hay gente que escribe mejor, peor, pero es por orden alfabético y no le pongo ISBN porque si quieren mandarlo a un concurso se los arruino. Es como una práctica para que se puedan leer y eso. Aparte para que calmen la ansiedad, porque toda la gente quiere publicar, TODOS quieren publicar, y hay momentos que no son para publicar, entonces se van contentos con que publicaron, tienen para mostrar que están trabajando y por suerte resulta que no es esto de “Quiero sacar mi libro”. Hay una buena cantidad de porquerías que se sacan, que no hace falta tanto (Risas). Ojo, otras no. Pero bueno, hay una cosa de “Yo tengo que publicar”. Por eso el libro se llama “Entre tanto”. Entre tanta porquería esperemos un rato.

 

J: Claro, desde lo que es una revista es diferente, porque al tener un cierto grupo de gente y una base con la que trabajar es otro el eje también. Por ejemplo estamos empezando a hacer de ciclos de poesía por Villa Ballester, que es la zona de la que somos.

 

S: Claro, sabes que ayer me agarro, como nombraste eso del barrio… Yo, vivía en Villa Pueyrredon hace unos años, fue mi barrio de nacimiento, y bueno después me fui a vivir a Chacarita mucho tiempo, a Giribone 850, que es el título del libro. Ahora volví a Villa Pueyrredon porque mis viejos viven ahí, y ayer estaba dando vueltas, caminando, porque me había ido hasta la estación, al tren a acompañar a mi hija, y me dio unas saudades (nostalgias), y entonces me fui caminando a la biblioteca popular, a la que iba cuando era chiquita, a buscar la colección Robin Hood.

M: ¿Y estaba?

S: Estaba, y la están recuperando. Pero le dije ¿Y la colección Robin Hood? Porque aparte era lo único que me acordaba, de ir a buscar Sandokan y todos los otros. Y estaban, pero no los libros viejos. Los fueron cambiando por nuevos, se ve que se reeditaron, pensé que no se reeditaban nunca más. Pero bueno, no eran los que yo quería (Risas). Y justo cuando yo estaba, había un taller literario. Lo poquito que vi de costado me parecio asi como un horror. Todos con un libro en la mano y un lápiz, y subrayando. Me resultó como algo de secundaria. Pero bueno, hay que aprender a no meterse, a callarse la boca (Risas) Y si, cuesta muchísimo.

 

M: La cuestión de la correspondencia de la subjetividad, de uno con lo que escribe, que la crítica, no tiene que ser necesariamente una normatividad, sino que la potencia está en el crecimiento de la persona, que esa persona está necesariamente vinculada antes que nada a lo que aprendió y vivenció, y que muchas veces en los talleres se usa una lógica maniquea, mal-bien, castigo-premio, etc. Por ejemplo, me acuerdo que caía gente que decía “No, a mi me

dijeron que esto es una mierda”. O sea, “Malo o bueno” era el criterio.

 

S: Claro, o el que te dice “Tiene muchos, o pocos adjetivos”, todo lo que suena a receta hay que huirle, de cualquier tipo. Porque en realidad yo no sé si ser un buen coordinador tiene que ver con escribir bien, me parece que tiene que ver en realidad con saber poner bien el oído… y el ojo, al texto digo, a ese texto que estás leyendo. El ojo más que el oído. Pensando claro que sea narración. El tema es ver dónde está el acorde que funciona bien de ese texto. Hacia dónde.

La musicalidad está en general. El tema de la música es como raro, porque de la música entras

y salis. Hay épocas, en las que no se, que no estaba de moda y que tenía que ser, como en los

70´ el coloquialismo, aunque después no, la música por delante de todas las cosas, inclusive hay épocas en las que vuelve. Este por suerte es un momento en el que la música está, yo no sé si es que no hay modas o esta todo bien o yo me hice más grande y entonces es lo que me gusta y es lo que es. Los ’70 era una época en la que era los objetivistas versus no se que. Era una situación así como de ghettos, y me da la sensación que aflojo un poquito. No se ustedes que escuchan…

 

M: En realidad creo yo lo que hay hoy dia, o lo que escuche en ciertas movidas es una especie de reivindicación de los 70`, una poesia muy coloquial, muy buscando lo mínimo, la sencillez. No se busca un lirismo en general. En el otro extremo, lo grandilocuente termina por ser un lugar muy común que se asocia con la poesía.

 

S: Claro, eso nosotros ya sabemos que no es bueno. Eso en general se da en los talleres literarios de barrio, del PAMI, pero entre nosotros ya sabemos que eso no.

 

M: Es raro, pero conozco algunos grupitos que se manejan en esos términos.

 

S: Ah, mira. Es que hay mucha gente que escribe poesía. No, a mi no me gusta. Bueno, de la gente más grande que a mi me gusta leer, yo admiro por ejemplo a Diana Bellesi, que fue mi maestra. O sea, no es que todo me gusta, pero fuera de la obra reunida el libro “Variaciones de la luz” me parece uno de los mejores libros que lei ultimamente, y es muy raro, porque ella es bien de los 70´ en todos los sentidos. Digo, en el de subirse a la moto como el Che y recorrerse Latinoamérica, ella hizo uno de los primeros libros en esa época de amor entre mujeres, y, también del coloquialismo. Y estos ultimos años… bueno, ahora tiene setenta Diana y fue hacia formas cerradas. Fue al siglo de oro español, son increíbles y a mi me gusta eso. O sea, no es que yo lo haga, pero quiero decir que uno va descubriendo con el tiempo, que el corsé formal, el endecasílabo, el cuarteto… que aunque vos le hagas torsiones… porque claro, no puede ser igual que como era hace cuatrocientos años, pero ese corsé formal funciona de un modo que te obliga a ciertas torsiones de la lengua y de la música que no están en lo coloquial. No es ni mejor ni peor pero yo lo admiro. Y es al mismo tiempo muy raro, porque al mismo tiempo… ¿Viste cuando vino Tamara (Kamenszain) a la cátedra? (Referencia a cuando Tamara

Kamenszain fue a una clase de Teoria y Analisis Literario en la que Joaquín estaba). Osea, cuando la escuchaba a Tamara, me llamaba la atención porque ella, que también más o menos es de esa misma generación, reivindicaba que ahora se liberó de toda esa tradición (ella venía del neobarroco) y está yendo hacia una cosa más coloquial. Es como si los que se van  convirtiendo en grandes poetas y perduran en el tiempo, llega un momento que se deshacen de cualquier escuela, y me llama la atención. A mi tambien me gusta mucho mucho Hugo Padeletti no se si lo conocen…

 

J y M: No, no lo conocemos.

 

S: Ahh, es un viejo genial, para mi el premio nacional este año se lo tendrian que haber dado a él, pero bueno, esas siempre son discusiones. Y es un gran poeta. Es un místico también. “Canción del viejo” busquen a ver si encuentran algo. Es muy muy impresionante. Arturo Carrera es otro. Digo, de los mayores. Y despues tambien, te digo, hay cantidad de gente que escribe. A mi lo que me paso creo que sin darme cuenta mucho, es que en Giribone me gano un poquito la copla, el tango, la cosa mas oral.

 

M: Lo arrabalero.

 

S: Si, no se si tan arrabalera, no se como es. Y el problema es que después me costo mucho deshacerme de ese tono, se te queda pegado el tono de un libro y después escribís y escribís y esos poemas no sirven para nada… Porque siguen arrastrando exactamente ese tono y no es un tono que tenga que perdurar mucho. Estaba bien para ese libro pero no para seguir.

 

M: Claro, los momentos de cada uno.

 

S: Si, me costo armar muchísimo la voz poética de ese libro, y una vez que la encontré ya no la

pude soltar.

 

M: Y, ya que estamos en tema: ¿Cuánto tiempo pasó desde aquello que viviste hasta que lo

publicaste?

 

S: Ese libro yo lo escribí cuando todavia vivia en Giribone. Como 20 años después de mudarme de ahí, lo publique. Y no está ordenado temporalmente. Siempre pensé que iba a escribir otra cosa, que iba a escribir crónica, o que no iba a escribir nada. Las veces que intentaba escribir no me gustaba para nada. No estaba bien. Y un dia estaba escribiendo otro tipo de cosas, mi segundo libro era más lírico, claramente. Y después de intentar, me salieron dos poemas sobre dos personas que vivían en Giribone, me parece que al final esos dos no quedaron, pero no importo, encontré el tono, la voz con la que tenía que aparecer. Yo quería ser bastante directa, sin mucho artificio de estilo, algo que tuve que aprender a desandar, porque viste que te enamoras tanto de los artificios. O que aparezcan los artificios, pero que no sean notorios, o sea, que entren en una voz más directa.

 

M: Si, uno de los poemas que nos llamó la atención es el de desalojo. Tiene un poco ese juego.

 

S: Ah, sí, bueno, ves. Esto de usar la tercera, y por momentos la primera, y tener un cierto sesgo de ironía conmigo misma. O sea, nada de tener compasión, porque siempre yo fui una privilegiada porque tuve educacion, argumentos discursivos, que bueno, la gente de Giribone no la tenía. Pero por eso te digo, el tono ese autocompasivo con el que me salían, no iba. Cuando encontré como este tono, irónico conmigo misma. Como diciendo “Bueno, no jorobemos, hay gente que la pasa peor”

 

M: Sí, claro, pero dentro de la situación pudiste meterlo sin que sea un martirio.

 

S: Claro, bueno y en algún momento, en alguno si se siente un poco más de sufrimiento. Y después en realidad, este libro era como si me hubiera resuelto muchos años de experiencia de vida. Creo que lo conté en alguna otra entrevista, yo vengo de una clase media, no de dinero, pero mi papá es ingeniero, colectividad judía, y entre un poco ahí por mis ideales marxistas, porque eso iba a ser una cooperativa, iba a funcionar todo barbaro. Bueno, no fue así. Hubo buenos momentos, malos momentos. De todo. Pero hubo un borde, por eso yo recalco la cuestión de ser mujer ahí. Porque ser una mujer letrada, a mi me trajo mucho costo ahí dentro. Esta muy mal visto, porque aparte yo llevaba los papeles, y todo eso. Ahora estoy contando fuera de mi libro, ¿No? Pero estaba muy mal vista porque andaba entre los varones, digamos, por una cuestión de que uno tiene una historia y al mismo tiempo lo que me costaba en mis laburos. Yo en ese tiempo laburaba en la ORT, el colegio secundario. Bueno, de eso vivía. A algunos podía decirles a otros no, bueno, lo que cuento en el libro por momentos, la pregunta esta de “¿Qué haces vos en ese lugar?”. Y después, bueno, hablando del tema de la vivienda…hay una película que se llama “El nido urbano” sobre la vivienda, la hicieron un grupo de chicas que se llaman “Las hermanas Sanchez”, que es un nombre de fantasía, esta muy bueno lo que hacen. Trabajan con el tema de “La Vivienda” en varios lugares, desde alquilere hasta hoteles, y bueno, en algún lugar me pescaron, y entonces participo de la película también. En general, la gente de la película es gente con problemas más serios. Pero ellas, tratando de entender cómo es la dinámica de la vivienda trabajan con sociólogos, te dicen cuantas casas vacías hay, y cómo y qué fácil seria solucionar el tema de la vivienda sin pensar en construccion siquiera.

A mi me rehízo Giribone. Al principio por una cuestión de clase, me mato, me desarmo por

completo, después, me hice otra.

 

M: Está un poco ahi eso, ¿no?. No en “Desalojo”, sino en otro poema. Me hizo ruido, y me paso

esto, de cuando se choca lo ideal con lo concreto, la idea de “Lijar los ideales”.

 

S: Si, se hace complicado, porque aparte yo pacte con todos los partidos políticos, de todos los colores y es muy raro. Yo se que va contra cualquier cuestion ideologica, pero al final se trata de encontrar buena gente. Es terrible, yo que tengo como una ideología fuerte, entonces te encontrás, por ahí, aunque no lo cuento en detalle, que la mina que era del centro de inquilinos, que era una abogada comunista, más tarde nos hizo juicio a nosotros, o sea, nos esquilmo. No se, los que eran del PO, lo unico que querian era venir a hacer una olla popular a la puerta del edificio, cuando eso nos reventaba con el barrio. O sea, hay gente que no te escucha, y hay gente que sí, y hay lugares insólitos, en estos mismos lugares, que en algún lugar… Igual no es que esto me desarmo todo mi modo de pensar, pero a los golpes aprendes algunas cosas… O aprendes incluso con esta cosa medio romántica sobre la pobreza. O sea, al principio, como se notaba que yo podía tener un poco más, la gente muy piola me tocaba la puerta y me decían “Dona, no tiene un balde”, y yo, con mi obligación ideológica, tenía que darle todo, hasta que aprendí que eso no sirve para nada. “¿Necesitas un balde? Ah mira, en la obra en construcción hay tachos de pintura vacíos, anda, limpialos y ahi tenes el balde”. O sea, hay como un principio de realidad, que uno no tiene, de cómo tiene que funcionar las cosas ¿No?

 

J: Yo creo que también tiene que ver un poco esto que decis con lo del tono. Porque está muy presente ese tono, no solamente compasivo con uno, sino que quizás uno por ejemplo quiere escribir algo, y “Ay, el pobre, pobrecito”. Y siempre uno… Bueno, digo “uno” como si fuera general, pero me ha pasado, y se que hay personas a las que les ha pasado, que quizás, sin haberlo vivido intentan escribirlo y he leído algunos textos que digo…

 

S: Es que es esa basura romántica.

 

J: Claro, es eso. Y a mi me ha chocado, y he dicho, “Bueno, esto es una porqueria”.

 

S:Y después esa pregunta que te haces todo el tiempo, en algún poema aparece, en la que cito un epígrafe de Kafka, que en realidad no existe asi, pero yo lo necesitaba así (Risas), y como para todo el mundo es “Ante la ley”, nadie lo va a buscar. La cuestión del guardián y de la ley, hay momentos en los que vos decis, “Y ¿Que haría yo si yo fuera la ley? ¿Qué haría yo si tuviera poder alguna vez?”. Es una pregunta que a mi me atraviesa, aunque no creo que la pueda saber nunca porque no me dedique a acumular eso, pero hay gente que en un momento decide y cambia su vida, porque en ese sentido yo tengo deseos por la política, que es lo único que le cambia la vida a la gente. Para bien o para mal. O sea, la gente pobre no tiene ni un contador, ni un abogado. Dependen de lo que sean las políticas de Estado, entonces… Los otros no, porque total tienen su contador, su abogado, eso que le resuelva la vida. Entonces aparece esa pregunta, “¿Y si yo tuviera poder?”. Porque hay momentos que es super complejo saber qué es lo que tenes que hacer, o sea, ser la guardiana en algún momento, y no el que está sentado frente a la ley.

Y después cuando encontré esto para volver un poco a la poesía cuando encontré el tono, lo

escribí en cuatro meses el libro, rapidisimo lo escribí. Después apareció algún poemita suelto cuando tenía que ir cerrando el libro, alguna zona que decía “Ah bueno, aca quizas…” Para mi asombro, esa fue la alegria mas grande, que aunque yo había publicado otros dos libros, que haya ganado un premio de fondo nacional. Es como que a partir de ahí pude empezar a decir que era poeta. Antes yo decía “Escribo poesía pero doy clases”, es como que el reconocimiento de una institución y con un buen jurado, funciona. Eso fue una alegría enorme, y aparte porque es un libro que no pague, porque sino esta cosa de que vos tenes que estar pagando tus ediciones.

 

M: ¿Y cómo llegaste al primer libro? ¿Cómo te decidiste a escribir?

 

S: Yo escribía un poco en la secundaria, siempre lei muchisimo. Como que el mundo de la lectura, yo pertenecía ahí. Y cuando termine el secundario me anote en exactas para seguir Fisica.

 

M: ¿Que pensas que hay que hacer al momento de escribir?

 

S: Yo creo que tenes que trabajar y escribir, y no prometer. Y cuando el libro aparece… Ahora termine un libro, en realidad no se si es un libro. Terminar lo termine, uno que se llama “Hacer pie”. No se cuando va a salir por los tiempos de la editorial. Ese libro me costó. Osea, despues de Giribone y anos de encontrar el tono, este un libro de recorridos por la ciudad, de colectivos, de subtes, de trenes. De Giribone tiene que ver, pero no la escritura, después se va despegando de lo más terráqueo y se va a zonas más acuaticas. Y otra de las cosas que me pasó, es que tengo escrituras variadas, y resultó que no terminaba de darme cuenta que estaba escribiendo diferentes libros. Es que el efecto unidad de Giribone fue arrollador para mi, se armó todo el libro alrededor de Giribone. Despues escribi, y en realidad me ayudaron otros lectores a darme cuenta, de que son libros de prosas poéticas, más de una metamorfosis, y claramente había 2 libros de poesía. Yo me decía, “Es una parte y otra parte”, y no podía darme cuenta que eran dos libros en realidad.

 

J: Y es que también tiene que ver un poco con eso, Giribone es como que da esa idea de base que incluso desde el título lo orienta a uno a imaginarse todas las situaciones en el edificio. Algo que no es tradicional cuando uno se planta frente a la poesía. Porque la poesía tiene un poco de esto que quizás hay un tema, pero no tan localizado ni guia.

 

S: Claro, no salis de un tema para escribir un libro de poesías.

 

J: Bueno, por eso ganó el premio seguramente.

 

S: Bueno, a mi me asombró que haya ganado ese premio. Una de las alegrías más grandes para mi fue que Mirta Rosenberg fuera parte del jurado. Cuando vos te presentas no sabes los jurados, te los enteras después. Y cuando yo me entere que estaba Mirta Rosenberg dije “Jamás le va a gustar este libro” (Risas) Mas aun leyendola a ella que es una traductora  exquisita y de un trabajo de orfebrería increible. Y sin embargo le gusto. (Pausa) Me parece que estoy disfrutando mucho aprender a leer. Por ejemplo, volví a leer a Garcilaso, a San Juan de la Cruz, a Góngora. Y me cuesta, y me quedo, y me quedo. No, por mi formación, y es que justamente porque vengo de los 70´, fue mucho el desprecio de esas formas, entonces una cosa era tener sabidas esas formas y salirte y otra cosa no haberlas atravesado nunca. Es un lugar medio bruto como el de la gente que escribe en primera persona, esta lleno de novelas en primera persona, las hay unas que son muy buenas y otras que son horribles, como cuando salió la moda de los blogs y salian de ahi al libro. Esta perfecto que escribas en la primera persona, pero tenes que saber también pasar de la 3º a la 1º. Y hay gente que solo sabe escribir en 1º. Y se nota

 

M: Si, hay como un lugar donde uno se potencia, donde uno puede fluir. Esto que decías de la

poesía en tu caso, ¿No?

 

S: Si, y mas que uno, la escritura. Empieza a ir por un carril que a veces no es uno. A ver… No quiero ponerme mística tampoco, hay momentos en los que sentís que el lenguaje es una situación colectiva, y esa situación tiene como un sustrato que viene, y viene de lejos, y se practicaron un montón de formas. Y si uno va bajando esa cosa del “Yo”, es como que vas dejando que aparezca. Porque el lenguaje es una construcción colectiva. No me pasa todo el tiempo, pero hay veces que lo siento. Que el poema está más adelante. Que sabe más. (Nos muestra un poema corregido muchas veces)

Este último libro tiene que ver con eso, con escenas vistas en la ciudad, y ahí me gusta mucho, bueno, no se si leyeron algo de John Berger, sobre los modos de ver, es un crítico de arte en general, y, por ejemplo ve el retablo de Grunewald, que está en una iglesia de Alemania, y lo vio en los 70, cuando él era marxista, y le parecía que toda esa escena religiosa era para domesticar a los que iban a verlo y tenían que someterse, y vuelve a verlo, no sé, 30 años después, pasada la caída del muro de Berlín y empieza a leerlo de otra manera, porque ese día la luz le dio de tal forma, porque cayó el muro, y refleja esta idea de “Mirar, y volver a mirar” y después hay un libro que también me gusta mucho de Didi Huberman, “Pueblos expuestos, pueblos figurantes” y trabaja fotos. Bueno, ahora estaba leyendo esto, y supongo que tiene que ver también con los intereses en cierto momento.

 

M: Bueno, y una pregunta muy generica que esta en todas las entrevistas, ¿Qué entendés vos

como “poesía”? Porque es como una cuestión sumamente jodida y cada persona tiene una

respuesta diferente.

 

S: A ver… Algo de lo que decía antes me parece, que es una forma muy especial del lenguaje, que es por un lado apretada en el espacio, la pienso más desde la escritura y el ojo que desde la música, convoca algo del orden de lo emocional, aunque puede ser una emoción también intelectual por momentos. Como hay un concepto que se abre en una imagen, y te ayuda a pensar. Una forma del arte, supongo, y me parece también que, como decía antes, como está en el lenguaje, y el lenguaje es de todos, hay formas poéticas que no solo están escritas y vienen de la mano de la alta cultura, sino que están en la cultura popular, entonces uno tiene que navegar esas aguas. Si vos escuchas a las copleras del norte, eso es poesía. Es una pregunta complicada, pero por otro lado uno dice “Es algo que forma parte de la vida de uno” o que “Yo deseo que forme parte de mi vida”. (Pausa) Nunca lo pense.

 

J: Por eso debe ser tan común en las entrevistas (Risas)

 

M: Si, es que lo vi en muchas entrevistas, y me pareció tan fantástico porque es una pregunta…

 

J: Claro, que parece tan básica y…

 

S: Tambien te podria decir que son momentos recortados que tienen que ver no solo con la escritura, sino con la lectura, y que son de mucha felicidad y de mucha busqueda de algo. Y es un modo de plasmar esa búsqueda con el lenguaje. Y el lenguaje es como una cantera enorme donde uno va como encontrando capas y capas, no necesariamente por el inconsciente que a veces participa en algún sueño o alguna imagen, pero no es que eso sea un método tampoco.

Sino como una cosa que va apareciendo cuando uno va trabajando. Y hay que trabajar, hay que estar ahí, porque yo soy bastante vaga, me invento unos poemas a veces cuando estoy caminando bárbaros y después no los escribo. O sea, hay una cuestión de trabajo que hay que estar. Los libros no se arman solos, hay que escribir y corregir mucho. Son como recortes de mucha felicidad en la escritura y en la lectura, que a mi, no digo que le pase a todos, a mi me hace sentir más humana. Porque aparte tiene que ver con el lenguaje que es algo que nos constituye. Y al mismo tiempo es raro, porque es lenguaje pero no se disuelve el cuerpo, el cuerpo está presente y vos sentís que te atraviesa, no es una actividad que está solo en la hoja y la mano, hay algo que hace que el cuerpo está también por las emociones. Porque sino parece siempre que nos escindimos mucho, ¿No?

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