Análisis de “Tantan Yo” de Oliverio Girondo

En el día de hoy les comparto este análisis de “Tantan Yo”, del libro de poemas “En la masmédula”, de Oliverio Girondo, y prestando especial atención a (tema interesante para leer en éste autor) el armado y desaparición del yo. Las referencias a las páginas se expresan en relación a la séptima edición de Editorial Losada, de 1996 .


Primero y principal, el poema:

Con mi yo
y mil un yo y un yo
con mi yo en mí
yo mínimo
larva llama lacra ávida
alga de algo
mi yo antropoco solo
y mi yo tumbo a tumbo canto rodado en sangre
yo abismillo
yo dédalo
posyo del mico ancestro semirefluido en vilo ya lívido de líbido
yo tantan yo
panyo
yo ralo
yo voz mito
pulpo yo en mudo nudo de saca y pon gozón en don más don tras don
yo vamp
yo maramante
apenas yo ya otro
poetudo yo tan buzo
tras voces niñas cálidas de tersos tensos hímenes
yo gong
gong yo sin son
un tanto yo San caries con sombra can viandante
vidente no vidente de semiausentes yoes y coyoes
no médium
nada yogui
con que me iré gas graso
sin mí ni yo al después
sin bis
y sin después


Considero que el poema a analizar tiene dos partes si lo tomamos desde esta perspectiva: Una primera en la cual Oliverio Girondo caracteriza a su yo múltiple a partir de todos los “yoes” de algunos de sus libros anteriores (Veinte poemas…; Espantapájaros; Persuasión de los días), mientras los entrelaza. Y una segunda en que lo hace desaparecer por completo. Espero poder plasmar esa misma sucesión.

En las primeras líneas se puede notar una de las ideas más importantes que fluctúan en la obra de Girondo: La presencia del yo, en principio como propio “Con mi yo” (marcado con el posesivo “mi”) e inmediatamente luego la multiplicidad de “mil un yo” que continúa con el “y un yo” desgajado de posesivos e incluso separado del resto. Línea seguida, ahonda más en esta idea con dos versos sumamente importantes: “con mi yo en mí / yo mínimo” reforzando la imagen de la reducción del yo entre todos los otros. Así termina este primer fragmento que planteo en relación con Espantapájaros, y principalmente con el poema 8: “Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades” (pág. 126).

Luego aparece una segunda parte,  que yo relaciono con una etapa más cercana. Vinculada en parte a “Persuasión de los días” y luego aún más cercano con un “En la masmédula” anterior (Tantan yo, se plantea, en esta edición como parte de “En la masmédula”, pero agregado en una edición posterior). Las referencias son “larva llama lacra ávida” lo que no solamente expone frente a las palabras yuxtapuestas, fuertemente cargadas de significados densos, sino que amplía con la aliteración de “a”, y luego “alga de algo” que se relacionan con esta última etapa en la disolución de una semanticidad concreta. Sin embargo la referencia más directa se refleja en el siguiente verso, el que reza “mi yo antropoco solo” (cursiva agregada por mí) que pido que me permitan vincular al poema “Yolleo” (pág 331) del mismo “En la masmédula” como referencia a lo contrapuesto al “tatatodo” que en Yolleo no responde. En este sentido creo que la referencia directa del “(hombre)poco” que está solo y no recibe respuesta ante el “(Dios)todo” es ineludible. El corte siguiente se realiza al llegar nuevamente al título, a la línea que dice “yo tantan yo”.

En este momento observo que por unas líneas se abre un paréntesis, que Girondo introduce para recordarnos la fuerza del poema, la tensión entre el yo único y la multiplicidad. Esto lo hace con la colocación de una yuxtaposición en la sucesión “panyo (el yo en su totalidad) / yo ralo (poca cantidad de ese yo)”, y con un verso tanto más peculiar “yo voz mito”. Este último indicio, necesariamente fluctúa, gracias al juego fónico, planteando, la voz del yo como mito, la referencia a la voz-opinión falsa en su pluralidad, y la referencia fónica al verso inexistente: “Yo vomito” (¿Por qué no pensarlo en relación con el vómito de la voz?). La aliteración de “yo”, vuelve a irrumpir.

Luego vienen varias líneas de referencia a algunos de los tópicos más importantes que toca Girondo en muchos de sus poemas y que se combinan, el mar y el sexo, y con ello, otra etapa de la caracterización de sus yo, en este caso no como una particular obra sino como un reconocimiento de los temas que los atraviesan. Algunos ejemplos son la frase con la que comienza “pulpo yo en mudo nudo de saca y pon gozón en don más don / tras don” y lo que tomo como un resumen, la frase:”yo maramante”.  Luego:  “yo gong / gong yo sin son” que trasluce la falta de rima consonante en sus poemas, paradójicamente usando una rima. Finalmente, une otros conceptos que también se presentan constantemente en su obra en la frase: “un tanto yo San caries con sombra can viandante”. Tanto la desacralización de la religión en “San caries”, como en la idea de la “sombra can” que lo sigue a todos lados (especialmente marcada en el poema “canes más que finales” que comienza diciendo el neologismo “sombracanes”) y finalmente la palabra que se encuentra en posición evidenciada, al final, “viandante” como una significación de toda su primera etapa de observador urbano en “Veinte poemas para ser leídos en el tranvía” y “Calcomanías”.  

En este preciso momento es cuando yo creo que se hace la división más marcada de “Tantan yo”, donde presenta la idea del reconocimiento de los “yoes”, pero ya no como presentes o propios, sino de una forma sumamente difusa y dubitativa: “vidente no vidente de semiausentes yoes y coyoes” e incluso explica exactamente luego “no médium” como definiendo que no hay ningún matiz extra-sensorial en esa percepción, para finalmente alcanzar lo que considero, es la disolución del yo. Incluso como una evaporación física (como el miasma que tanto menciona en sus poemas): “Con que me iré gas graso” y fijando esta idea con el final “sin mi ni yo al después / sin bis / y sin después”. Así se da la desaparición del yo.

Finalmente, como una apreciación absolutamente personal, no puedo dejar de señalar el título del poema que al mismo tiempo expresa la idea de un “tan tan yo” (o sea, el casi-absoluto yo) pero con ambos “tan” unidos en un neologismo, y al mismo tiempo un juego que podría (con respecto al sonido) asimilarse al característico “tantán” del final de un tango, como también expresa en el poema “Rada Anímica” (En la masmédula, pág. 318) en la frase “casa de alas de noche de rompiente de enlunados espasmos e hipertensos tantanes de impresencia”. Así, el final y la evaporación física del yo tendría un cierre musical, además de semántico.

Acaso pueda servir también esta referencia musical, para cerrar este artículo, este análisis, que por lo dicho, se puede pensar como una descripción girondiana del mismo Girondo y más precisamente, del armado y desaparición del yo.

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