“Resignación” de Martín Domínguez

“Eramos yo y el mar.

Y el mar estaba solo y solo yo.

Uno de los dos faltaba”

Antonio Porchia

muelle-solitario

Y de pronto la resignación,
un fuego casi humo guía el pecho casi extinto al borde del puerto.
Llega con el olor del mar otras almas,
Llegan con el olor del mar soplos de otras almas,
que también contemplaron,
y quizás solo podían amar a lo lejos
y quizás amaban lo lejos,
al mirar a los lejos algo ya está perdido,
a lo lejos algo ya está perdido en el fondo, de las entrañas o del mar
y quizás gritaron:
 
“no se requiere estar a mar abierto
para amar abierto
ser como agua
ser una enagua
ser un paragua
ser en agua
ser como agua
ser para agua
ser agua
no se requiere amar abierto
a mar abierto”
 
Y sí, esas almas están muertas.
 
A las distancias no se las puede enfrentar ni ver de frente, por eso el horizonte.
 
La sal desolla los sentidos,
las lágrimas se huelen y
las pieles de polvo se vuelan
las pieles se empolvan y se respiran
 
¿Quién silba el viento más allá del confín?
¿Se secará el mundo cuando dejemos de soplar?
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s