(Ensayos V): “Las poetisas americanas” de Alfonsina Storni

“Las Poetisas Americanas”

(Escrito el 18 de Julio de 1919)

En nuestro continente la poesía se parece a la vegetación tropical: si no muy útil, si no muy sobria, es abundosa y desaliñada, rica en ramas y hojas y preparando, claro está, algún fruto.

Esto es en la poesía, que es la rama de las letras cultivadas con más éxito por la juventud pensante del continente: otras ramas están a medio regar todavía, aunque algunos brotes aislados apuntan.

Y hay razones para que así sea: una poesía se hace en un momento dado,  se la pule luego, si se la pule, y el trabajo está terminado. La novela, el drama, exigen ya una dedicación constante, un trabajo de conjunto, una disciplina mental más severa, y el ambiente no está para eso: se vive a saltos, se adquiere una cultura liviana, se distribuye la vida en distintas solicitaciones amenas, y el cerebro se unta de pereza  y se rebela ante trabajos de aliento para los cuales tampoco hay estímulo.

En mujeres y hombres acontece ello; más visiblemente aún, en mujeres que en hombres.

De las que escriben o escribieron en el continente, las que han tenido, hasta ahora, resonancia en estas tierras y en estas tierras y en España han sido las que lo han hecho en verso, nos referimos a algunas, por cierto.

Empezaremos por el Uruguay: tiene éste a Delmira Agustinini, tan ampliamente difundida y comentada como poco comprendida.

Delmira Agustini con toda la apariencia verbal de una fuerte sensualidad femenina, es profundamente espiritualista:

 

Ah, tu cabeza me asustó. Fluía

De ella toda la vida, parecía

No sé qué mundo anónimo y nocturno

 

dice la magnífica poetisa en un hondo pensamiento que es la consecuencia de una conmoción espiritual. La sensualidad pura no podría dictarle jamás estos versos nacidos de una contemplación pastoral, depurada a través de las finas mallas que pudiera tener un alma femenina.

Y  esta frase:

Mi alma es frente a tu alma, como el mar frente al cielo

Y esta otra:

Ah, los cuerpos cedieron, más las almas trenzadas…

Son el más intricado nudo que nunca fue…

 

Y tantas otras, y toda su obra que expresa una naturaleza vigorosa y profunda, pero cuya finalidad es sorprender el espíritu, aislado a través de la materia.

En la misma vecina República están María Eugenia Vaz Ferreira, de temple masculino y fuerte celebración, y Luisa Luisi, que hace versos dulces y sentidos, aunque su actividad mental halle campos más propicios en la crítica y en trabajos metodológicos.

Y finalmente acaba de surgir Juana de Ibarborou, que publica su primer libro de versos “Las Lenguas de Diamante”. La prologa Manuel Gálvez que, si no acierta en todo lo que dice, le rinde justicia y señala al continente con una revelación.

He aquí una de sus más características composiciones.

  

FUGITIVA

 

Glotona por las moras tempraneras,

Es noche cuando torno a la alquería,

Cansada de ambular, durante el día,

Por la selva en procura de moreras.

 

Radiante, satisfecha y despeinada,

Con un gajo de aromo en la cabeza,

Parezco una morena satiresa

Por la senda de acacias extraviada.

 

Mas me asalta el temor ardiente y vivo

De que me sigue un fauno en la penumbra,

Tan cerca que mi oído ya columbra

El eco de su paso fugitivo.

 

Y huyo corriendo, palpitante y loca

De miedo, pues tan próximo parece,

Que mi gajo de aromos se extremece

Rozado por las barbas de su boca.

Sigue Chile, con Gabriela Mistral, que no ha publicado ningún libro, los que nos impide completar juicio sobre ella. Por lo que suelto hemos leído la ubicamos en primera línea también.

En Chile están, con la Mistral, Sara Hubner, de la que tampoco conocemos más que alguna cosa aislada; Alda Moreno Lagos, que me ha honrado espontáneamente con su amistad y la de la que poseo, manuscritos, exquisitos y dulces versos; sé de otras aun, cuyos nombres he visto comentados pero cuya obra no he tenido oportunidad de conocer.

Y llegamos a nosotros, ¿por qué no?

La modestia nuestra no ha de ser tanta que nos prohíba hablar de las argentinas.

Está Delfina Bunge de Gálvez, que se aparta de todas las demás porque escribe en francés y por ser espíritu cristiano militante.

Delfina Bunge de Gálvez es indudablemente un espíritu sutilísimo, hondo: el perfume que desprenden sus versos aquieta tempestades, dulcifica dolores; en Simplement y en La nouvelle Maison, sus dos libros de poesía, el alma de un poeta íntimo nos conmueve y nos sustrae al ruido bullanguero de las calles; entramos con ella al templo, y paganos sentimentales, sabemos arrodillarnos, si no anten su Dios, ante su alma sensistiva, transparente.

De ella hemos traducido algo que aquí reproducimos:

 

INSOMNIO

 La ciudad en silencio ya reposa dormida,

Yo sola estoy despierta. ¿Por qué, por qué oh vida?

 

Oh, luna que te dices mi hermanita; depon

Entonces, tus consuelos sobre mi corazón.

 

¡Pero qué!… No me escuchas y tu amarilla cara i

Escondes en la nube más sombría y más rara.

 

El viento como una alma huye, desaparece;

Nada siento en la noche; ni una hoja se mece.

 

Oh silencio de tumba, oh silencio que aterra. . .

¿Por qué llenas de luto la desolada tierra?

 

Ruidos. . . escucho. . . Un perro escuálido que ahora

En la sombra nocturna, sin porqué, llora y llora. . .

 

Oh yo quiero pensar, saber, y no sé nada.

¿Por qué llora ese perro en la noche enlutada?

 

Yo no sé qué dolores el pobre perro llora.

¿Será acaso la muerte? Bien puede ser la hora. . .

 

Oh el estúpido insomnio! Qué malo y frío es!

Ensayemos de nuevo, así: uno. . . dos. . .tres. . .

 

Rosa García Costa es también un espíritu que acierta en sus expresiones en versos.

Culta, ágil en la manera de versificar; su primer libro de poesías “La humilde canción” fue recibido con aplausos por la crítica.

Sus estrofas que expresan ideas elevadas, temas de belleza pura, finos sentimientos la insinuaron como una promesa: y estamos hoy a la expectativa de un libro que ha de aparecer en breve.

Quedan algunas otras: Amanda Zucchi, que se inició bellamente publicando un libro a los diez y siete años y no se ha dejado oír otra vez; y apuntan firmas precoces, aisladas, que en estos momentos están fermentando su levadura: esperaremos.

 

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